Tras una hora de angustiosa espera por una tormenta eléctrica, la selección de México sacó su versión más feroz, venció con autoridad 2-0 a Ecuador y selló su boleto directo a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026.
Cuando el árbitro central por fin dio el silbatazo inicial, el césped rápido por el agua anticipó el ritmo vertical que dominaría el juego. México asimiló mejor el escenario hostil y asfixió la salida ecuatoriana desde el primer minuto. El planteo ofensivo dio frutos rápidamente: a los 21 minutos, Roberto Alvarado filtró un pase quirúrgico para Julián Quiñones, quien rompió la línea defensiva rival en velocidad y definió con frialdad ante la salida del arquero para desatar la locura en las tribunas.
Francia es una máquina: arrolló a Suecia y Mbappé quedó a un paso del récord de MessiEcuador todavía acusaba el impacto del primer golpe cuando México volvió a sacudir las redes. A los 31 minutos, una lucida pared colectiva entre Quiñones y Raúl Jiménez culminó con el delantero del Fulham sacando un latigazo potente al ángulo. Un golazo inatajable que estiraba la ventaja a 2-0 y encarrilaba la clasificación en apenas un tercio de partido.
Frustración ecuatoriana
En la segunda mitad, el libreto cambió de dueño. El equipo dirigido por Sebastián Beccacece adelantó sus líneas obligado por la necesidad y dominó la posesión del balón (57%), pero chocó contra un muro defensivo impecable. México replegó sus bloques con un orden militar, apostó a la contra y protegió el arco custodiado por Luis Malagón, estirando su racha a cuatro partidos consecutivos sin recibir goles en el torneo.
Mundial 2026: Noruega eliminó a Costa de Marfil y ahora desafiará a Brasil en octavosLos minutos finales corrieron a favor de los locales, que enfriaron el juego ante la desesperación de un conjunto ecuatoriano que jamás encontró los caminos. La frustración de la visita se materializó en el tiempo de descuento, cuando el defensor Piero Hincapié vio la tarjeta roja directa tras una durísima entrada, dejando a su equipo con diez hombres justo antes del cierre.
Con el silbatazo final, el 2-0 se selló en el tablero y el Estadio Azteca se convirtió en un carnaval. México avanza con paso firme y chapa de candidato a la ronda de los 16 mejores del planeta, dejando en el camino a un digno rival que se despide con la frente en alto.